Ayer me contaron una historia. Todavía me cuesta creerla, me suena a mito urbano, pero con la naturaleza nunca se sabe. El vehículo fue un herpetólogo (los que se dedican a estudiar reptiles) amigo. Parece ser que un día un veterinario conocido suyo recibe un llamado de una mujer muy preocupada por su boa, que muy desnutrida estaba. Siempre me impresionaron bastante estos animales, eso de que te ahorquen me resultó de lo más llamativo. Se decía que Slash tenía una boa, Bon Scott también, no sé, nunca pasaron desapercidas ante mis ojos. Esto no dice nada sobre mi calidad de visión: los simpáticos reptilitos miden entre 5 y 6 metros de largo y algunas llegaron hasta los 10. Pueden comer presas de 2 metros y, por un proceso de lo más sofisticado, tragar elementos que son más grandes que su boca, seguro que muchos recuerdan los dibujos de Antoine de Saint Exupèry en el principito...
Resulta que el veterinario va a la casa de la mujer para ver a la serpiente. Se trataba de un bicho bastante grande que al parecer no había probado bocado en mucho tiempo. Al principio su dueña no se preocupó porque sabía que estos animales sólo comen cuando están hambrientos, pero al cabo de unas semanas prefirió hacer una llamada. Después de verla un rato largo y de ver a la dueña le dice que lo lamenta, que ya no va a poder vivir junto a su mascota. La señora, muy angustiada le dice que no puede ser, que ya hace 5 años que comparten casa. El veterinario, muy seco le responde "Señora, la boa está ayunando para comérsela".
Mi amigo nunca supo qué pasó con la serpiente. La señora parece que prefirió comprar un gato...
Escuché, desde Colombia, la historia de la Boa. La Boa que iba midiendo a su víctima para luego "Gulp", darse una buena cena...
ResponderEliminarBueno saber que no muere, el mito, la historia, la boa.